miércoles 8 de diciembre de 2021

En junio de 2016, la población mayoritaria del Reino Unido (UK, por sus siglas en inglés) votó por dejar la Unión Europea (EU, por sus siglas en inglés), aceptando los pros y los contras de esta decisión, tanto en cuestiones sociales como económicas. En este contexto, las disposiciones y obligaciones en relación a precios de transferencia también iban a cambiar, así como la estructura de muchos grupos multinacionales ante las diferencias tributarias y legales que se plantearían.

La estructura organizacional de las corporaciones en EU y UK, antes del Brexit, permitía a las mismas operar con normas, directrices y obligaciones únicas dentro del territorio europeo, promoviendo y facilitando la interacción entre las empresas de mismo grupo y aumentando la provisión de bienes y servicios a terceros. Este nuevo escenario impulsará a los grupos multinacionales a buscar nuevas estructuras u organizaciones de establecimientos, como clientes o proveedores de bienes y servicios, para aprovechar los beneficios o superar los retos de las nuevas fuentes de financiamiento, costos de capital, tributación y acceso a mercados que plantea el Brexit.

En relación específica a los precios de transferencia, la salida de UK presenta un problema de tributación de acuerdo a dónde se establezca la empresa en relación a sus clientes o proveedores. En la previa estructura podíamos encontrar empresas ubicada en UK y, desde allí, proveer de bienes o servicios a sus clientes o sucursales. Esto era posible debido a que, independientemente de dónde se ubique geográficamente la empresa, en territorio de EU o UK, todas enfrentaban las mismas normas en relación a la tributación, intercambio de información y obligaciones formales.

Sin embargo, ante el Brexit, los grupos multinacionales con matrices en UK no podrán fácilmente proveer de servicios a sus sucursales o clientes. Por lo cual deberán, de acuerdo al acceso y participación de mercado que tengan, cambiar la locación de sus matrices o establecer corporaciones en territorio de la EU, que mantenga el trato directo con la matriz, pero que asuma mayores responsabilidades en relación a las sucursales y clientes.

En este escenario, los datos de traslación y establecimiento de nuevas sedes en territorio de EU reportan que el país predilecto para esto son los Países Bajos. Desde aquí las empresas buscan mantener sus operaciones en territorio europeo, a la vez de contar con un escenario de trabajo ventajoso tanto social (sociedad bilingüe y abierta) como económico (amplia conectividad aeroportuaria con el resto de Europa y diversos incentivos fiscales).

De estas nuevas configuraciones empresariales respecto al Brexit, vemos como una decisión política puede traer diversas consecuencias o repercusiones en la estructura organizacional de los grupos multinacionales. Así mismo, veremos cómo el mundo empresarial se reconfigura respecto a la crisis de salud de esta nueva década. Veremos ahora qué decisiones y noticias nos esperan luego de que pase la turbulencia y el sector empresarial salga de su aterimiento.

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Por: Junior Ojeda

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