Las empresas de hoy no solo deben tener la infraestructura (talento, tecnología, políticas y procesos) para gestionar los cambios en la regulación tributaria, sino que también deben ser ágiles y tener una cultura que adopte un mayor grado de transparencia.

Cada vez más, el Directorio y la Junta de Accionistas tienen mayor participación en el diseño e implementación de la estrategia tributaria de la empresa, habiéndose producido un cambio del enfoque back-office, en un contexto de mayor transparencia, un interés más generalizado en los asuntos tributarios de la empresa y una búsqueda constante de mitigación del riesgo reputacional.

El ritmo del cambio en la regulación tributaria, aunado con el surgimiento de tecnologías disruptivas aplicadas a la gestión tributaria, hará que las empresas evalúen qué aspectos de la función tributaria deben permanecer en la empresa y qué preocupaciones deben subcontratarse a una firma experta que potencialmente lo hará mejor y más rápido y / o a menor costo, porque tiene los recursos especializados, mucha experiencia (léase casuística) y puede hacer economías de escala en sus procesos de trabajo.

Las nuevas tecnologías, como analítica avanzada de datos, blockchain, machine learning, automatización robótica de procesos (RPA) y la inteligencia artificial (AI) están irrumpiendo fuertemente en la gestión tributaria, para darle un mayor y más eficiente manejo de los datos transaccionales y respuesta a la búsqueda de soluciones a operaciones complejas que requieren un tratamiento tributario especializado, ayudando además a gestionar óptimamente el riesgo, mejorar la eficiencia y proporcionar información crítica y de alto valor al proceso de toma de decisiones de la empresa.

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