La pandemia de COVID-19 provocó un aumento masivo e inmediato en el comercio electrónico y las ventas en línea, ya que personas de todo el mundo compran desde la seguridad de sus hogares. Esto creó oportunidades para los minoristas en línea, así como una serie de nuevos desafíos fiscales que se espera superar el 2021.

Por ejemplo, en los Estados Unidos de Norteamérica, solo durante el segundo trimestre de 2020 los consumidores gastaron US$ 211.5 mil millones en compras en línea, con un aumento constante trimestre tras trimestre.

La tecnología ha servido para conectar a compradores y vendedores de formas que antes no eran posibles. Se están viendo cambios masivos hacia la nube, el comercio móvil y los dispositivos portátiles, no solo en manos de los clientes, sino también en las tiendas. En este contexto, los minoristas que ahora están vendiendo en más lugares, a más clientes en todo el mundo, pronto estarán sometiéndose a un número creciente de regulaciones tributarias.

Por su lado, ante el avance del e-commerce, las regulaciones tributarias se van a ver influenciadas por el comportamiento de los contribuyentes, los impactos ambientales, los cambios comerciales derivados del comercio en línea, las situaciones sanitarias derivadas de la pandemia COVID-19 y, sobre todo, los avances tecnológicos.

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